Lengua, Cultura e Identidad: El caso Catalán

Curso de Formación General

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Narrativa en barcelona


Manuel Vázquez Montalbán, escritor que nació en el barrio chino de Barcelona en julio de 1939 se caracterizó por retratar la Barcelona costumbrista de su época como pocos y crear una literatura inmortal, de referencia para muchos y recomendable para todos.

Vázquez Montalbán siempre destacó por defender sus ideales izquierdistas, algo que le costó un año y medio de cárcel en Lleida. Aquí comenzó a escribir sus poemas y su primer libro, Informe sobre la información, todo un manual de comportamiento para los periodistas. Escribía mucho y de muchos temas diferentes: política, gastronomía, actualidad, el Barça del que era acérrimo seguidor.



Sin embargo fue el personaje del detective Pepe Carvalho el que más fama le dio en una saga de novelas que aún no ha terminado (cuando murió dejó inacabado una de sus aventuras). Con Carvalho retrató una Barcelona, a veces oscura y otras entrañable y consiguió dar a la ciudad una publicidad internacional que hubiera costado millones conseguir. Como respuesta, en Barcelona se ha creado la Ruta Pepe Carvalho, uno de los últimos homenajes a Vázquez Montalbán, que permite que el viajero pueda recorrer los mismos escenarios que el escritor retrataba en sus novelas.

También en el 2003 desaparecía otro de los grandes nombres contemporáneos de las letras catalanas: Terenci Moix. Como Vázquez Montalbán, Moix nació en el barrio del Raval , en 1942, y se convirtió en todo un símbolo para los provocadores, los mitómanos y los principiantes de la cultura gay. Y es que, ser gay en la posguerra española no era algo aceptado o cotidiano como los es hoy. Más bien todo lo contrario. A pesar de ello Terenci Moix siempre defendió su descarada libertad y su carácter de eterno Peter Pan con el que convenció a todos los círculos culturales, desde los más exquisitos a los más populares. Fue uno de los miembros destacados de la “gauche divine”, el movimiento intelectual que surgió en Cataluña a finales de la década de los sesenta y del que formaron parte numerosos artistas, escritores, arquitectos, músicos, etc. que defendían sus ideales frente a la opresiva cultura que llegaba desde el gobierno central. Pero, ante todo, Terenci Moix fue escritor. Y uno de los grandes.

Durante muchos años se dedicó a viajar por todo el mundo, sobre todo, por Egipto, país del que era un profundo enamorado y que provocó alguna de sus mejores novelas. Con su obra El día que murió Marilyn, Terenci dio un vuelco a la tradición literaria de la época e introdujo en las novelas conceptos como el pop, el cine, el cómic, el erotismo o la sexualidad, “desconocidos” hasta entonces. Tras un largo silencio narrativo entre 1971 y 1983 a causa de la ruptura de la relación de más de una década con su pareja, Terenci Moix regresó con No digas que fue un sueño, una de las obras literarias más vendidas en España.

A partir de ese momento, su gloria aumentó. Cada obra de Terenci Moix, editadas siempre en catalán y castellano, además de otros idiomas extranjeros, era un éxito asegurado de ventas. Al éxito anterior le siguieron otros como El sexo de los ángeles, El amargo don de la belleza, El sueño de Alejandría, La herida de la esfinge, Terenci del Nilo o El arpista ciego. En todas ellas, el escritor combinaba dos de sus tres grandes pasiones: el país de los faraones y el cine (tenía una colección de casi 2.000 películas). La tercera pasión, el tabaco, le acompañó toda su vida y también le ocasionó la muerte. Tenía 61 años de edad, muchas historias contadas y seguro que muchas otras en el tintero.

Si Vázquez Montalbán y Terenci Moix son dos de los nombres de oro de la narrativa en Barcelona, en la poesía gana la partida Miquel Martí i Pol. Nació el 19 de marzo de 1929 y su vida dio un completo giro a partir de los años 70, cuando se empezó a manifestar en el poeta la terrible enfermedad de la esclerosis múltiple. Lejos de dejar de escribir, reemprendió la actividad con más fuerza y construyó un universo poético en el que transmitió sensaciones como el amor, el deseo y la muerte. Siempre escribió en catalán, como en La pell del violí, Quadern de Vacances, Llibre dels sis sentits o Estimada Marta, una de sus series más leídas. Muchos cantautores catalanes, como Lluís Llach o Rafael Subirachs han utilizado su letra para acompañar sus músicas y sus poemas han sido traducidos a idiomas tan dispares como el portugués, alemán, inglés, italiano, flamenco, esloveno, búlgaro, ruso o japonés.

Durante sus últimos años de vida, y a pesar de que la enfermedad cada vez era más evidente, no dejó de asistir a numerosos actos públicos, ya fueran convocados por importantes instituciones o por entidades de barrio. Numerosas calles catalanas llevan su nombre y un espontáneo reconocimiento popular provocó en 1999 que la Institució de les Lletres Catalanes presentara a Miquel Martí i Pol como candidato al Premio Nobel.

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